jueves, 6 de julio de 2017

¿Realismo o romanticismo?

Parece que una de las cuestiones que más dificultad os ha planteado a lo largo del curso, ha sido el analizar las características de los movimientos literarios a los que pertenece un texto extrayendo las características del mismo.

Por ello, os propongo ahora una serie de textos para que vosotros digáis si pertenecen al romanticismo o al realismo. Debéis justificar esa adjudicación y eso se hace, ya sabéis, señalando las características de cada movimiento que aparezcan en el texto.

¡Ánimo, que seguro que es más fácil de lo que parece! Al final, tenéis las soluciones, pero ¡¡¡NO HAGÁIS TRAMPAS!!! ;))

Si tenéis cualquier duda, ya tenéis mi correo electrónico para poneros en contacto conmigo.



TEXTO 1. 

- ¿Querrá Dios traernos mañana un buen día? –dijo con honda tristeza la señora, sentándose en la cocina, mientras la criada, con nerviosa prontitud, reunía astillas y carbones.

- ¡Ay!, sí, señora: téngalo por cierto.

- ¿Por qué me lo aseguras, Nina?

- Porque lo sé. Me lo dice el corazón mañana tendremos un buen día, estoy por decir que un gran día.

- Cuando lo veamos te diré si aciertas... No me fío de tus corazonadas. Siempre estás con que mañana, que mañana...

- Dios es bueno.

- Conmigo no lo parece. No se cansa de darme golpes, tras un día malo viene otro peor. Me canso de sufrir.

- Pues yo que la señora –dijo Benina dándole al fuelle– tendría confianza en Dios, y estaría contenta... Ya ve que yo lo estoy... Cuando menos lo pensemos nos vendrá el golpe de suerte.



TEXTO 2. 

- ¡Ya llega, ya llega! –murmuraban los socios del Casino apiñados en los balcones, codeándose, pisándose, estrujándose, los músculos del cuello, en tensión, por el afán de ver mejor el extraño espectáculo, de contemplar a la dama hermosa, rodeada de curas, a pie y descalza, vestida de Nazareno.

Como una ola de admiración precedía al fúnebre cortejo; antes de llegar la procesión a una calle, ya se sabía en ella, por las apretadas filas de las aceras, por la muchedumbre asomada a las ventanas y balcones, que “venía guapísima, pálida, como la Virgen a cuyos pies caminaba”. No se hablaba de otra cosa, no se pensaba en otra cosa. Cristo tendido en su lecho, bajo cristales, su Madre de negro, atravesada por siete espadas, que venía detrás, no merecían la atención del pueblo devoto; se esperaba a ::::::::, se la devoraba con los ojos... Enfrente del Casino, en los balcones de la Real Audiencia, otro palacio churrigueresco de piedra oscura, estaban, detrás de colgaduras carmesí y oro, la gobernadora civil, la militar, la presidenta, la marquesa, y otras muchas damas de la llamada aristocracia por la humilde y envidiosa clase media. Obdulia estaba pálida de emoción, se moría de envidia.



TEXTO 3. 

Andábame días pasados por esas calles embebido en mis pensamientos, me sorprendí varias veces a mí mismo riendo como un pobre hombre de mis propias ideas. En semejante situación de mi espíritu, ¡qué sensación no debería producirme una horrible palmada que una gran mano, pegada a un grandísimo brazo, vino a descargar sobre uno de mis hombros, que por desgracia no tienen punto alguno de semejanza con los de Atlante!

No queriendo dar a entender que desconocía este enérgico modo de anunciarse, ni desairar el agasajo de quien sin duda había creído hacérmelo más que mediano, dejándome torcido para todo el día, traté sólo de volverme para conocer quién fuese tan mi amigo para tratarme tan mal. Pero ¿cómo diría el lector que siguió dándome pruebas de confianza y cariño? Echóme las manos a los ojos, y sujetándome por detrás:

- ¿Quién soy? –gritaba alborozado con el buen éxito de su delicada travesura. -¿Quién soy?

- Un animal (irracional) –iba a responderle; pero me acordé de repente de quién podría ser, y sustituyendo cantidades iguales: -Braulio eres –le dije.



TEXTO 4. 

:::::: caminaba a orillas del Sil con la pura luz del alba, e iba cruzando aquellos pueblos y valles, que el viajero no se cansaba de mirar, y que a semejante hora estaban poblados con los cantares de infinitas aves. Si :::::: llevase el ánimo desembarazado de las angustias y sinsabores que de algún tiempo atrás acibaraban sus horas, hubiera admirado sin duda aquel paisaje; pero ahora su único deseo era llegar pronto al castillo de Cornatel y hablar con el comendador Saldaña, su alcaide.

- ¿Qué es lo que pasa? –preguntó el comendador.

- He pensado arrancarla de su convento, pero llevarla a mi castillo ofrece muchos riesgos para ella, y venía a pediros ayuda y consejo.

- Pues traedla a Cornatel, porque si a buscarla vinieren, a fe que no la encontrarán. Junto al arroyo, y cubierta con malezas, al lado de la cruz de piedra, está la mina del castillo, y por allí podéis introducirla. En mis aposentos no entra nadie, y nadie, de consiguiente, la verá.



TEXTO 5. 

Era más de media noche, antiguas historias cuentan,

cuando en sueño y en silencio lóbrego envuelta la tierra,

los vivos muertos parecen, los muertos la tumba dejan.

Era la hora en que acaso Temerosas voces suenan

informes, en que se escuchan tácitas pisadas huecas,

y pavorosos fantasmas entre las densas tinieblas

vagan y aúllan los perros amedrentados al verlas. (...)

Todo en fin a media noche reposaba, y tumba era

de sus dormidos vivientes la antigua ciudad. (...)

Súbito rumor de espadas cruje y un ¡ay! se escuchó;

un ay moribundo, un ay que penetra el corazón,

que hasta los tuétanos hiela y da al que lo oyó temblor.

Un ¡ay! de alguno que al mundo, pronuncia un último adiós.

El ruido cesó,

el hombre pasó

embozado, y el sombrero

recatado a los ojos

se caló. Se desliza

junto al muro de una iglesia

y en la sombra se perdió.

Una calle estrecha y alta, la calle del Ataúd

cual si de negro crespón lóbrego eterno capuz

la vistiera.



TEXTO 6. 

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre las sábanas de espuma,

¡llevadme con vosotras!



Ráfagas de huracán que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,

arrastrado en el ciego torbellino,

¡llevadme con vosotras!



Nubes de tempestad que rompe el rayo

y en el fuego ornáis las desprendidas orlas

arrebatado entre la niebla oscura,

¡llevadme con vosotras!



Llevadme, por piedad, a donde el vértigo

con la razón me arranque la memoria...

¡Por piedad...! Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas.



TEXTO 7. 

La fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cama. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa, para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde [...]. El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña..., muy extraña...: los ojos de una mujer.



TEXTO 8. 

Pues, señor, entró don Carlos en la iglesia, como he dicho, por la puerta que llamaremos del cementerio de San Sebastián, y las ancianas y ciegos de ambos sexos que acababan de recibir de él la limosna, se pusieron a picotear, pues mientras no entrara o saliera alguien a quien acometer, ¿qué habían de hacer aquellos infelices más que engañar su inanición y sus tristes horas, regalándose con la comidilla que nada les cuesta y que, picante o desabrida, siempre tienen a manos para con ella saciarse? En esto son iguales a los ricos: quizás les llevan ventaja, porque cuando tocan a charlar, no se ven cohibidos por las conveniencias usuales de la conversación, que poniendo entre el pensamiento y la palabra gruesa costra etiquetera y gramatical, embotan el gusto inefable del dime y direte. (...)

Eran tres las que así chismorreaban, sentaditas a la derecha, según se entra, formando un grupo separado de los demás pobres, una de ellas ciega, o por lo menos cegata; las otras dos, con buena vista, todas vestidas de andrajos, y abrigadas con pañolones negros o grises. La señá Casiana, alta y huesuda, hablaba con cierta arrogancia, como quien tiene o cree tener cierta autoridad; y no es inverosímil que la tuviese, pues en dondequiera que para cualquier fin se reúnen media docena de seres humanos, siempre hay uno que pretende imponer su voluntad a los demás.






SOLUCIONES:

Aquí tenéis el nombre de los autores y el libro al que pertenece cada texto. 
Comprobad si habéis dado con el movimiento literario correspondiente:

TEXTO 1: Misericordia, Benito Pérez Galdós.
TEXTO 2. La Regenta, Leopoldo Alas Clarín.
TEXTO 3. “El castellano viejo”, Larra.
TEXTO 4. El señor de Bembibre, Gil y Carrasco.
TEXTO 5. El estudiante de Salamanca, José de Espronceda.
TEXTO 6. Rima LII, Gustavo Adolfo Bécquer.
TEXTO 7. Los ojos verdes, Gustavo Adolfo Bécquer.
TEXTO 8. Misericordia, Benito Pérez Galdós.


domingo, 28 de mayo de 2017

Literatura de POSGUERRA

Aquí tenéis varios textos, de diferentes géneros y autores, para seguir practicando el comentario. 

¡A TRABAJAR!



TEXTO 1. LEOPOLDO PANERO.


Voy bebiendo en la luz, y desde dentro


de mi caliente amor, la tierra sola 


que se entrega a mis pies como una ola 


de cárdena hermosura. En mi alma entro;

hundo mis ojos hasta el vivo centro 


de piedad que sin límites se inmola 


lo mismo que una madre. Y tornasola 


la sombra del planeta nuestro encuentro.

Tras el límpido mar la estepa crece, 


y el pardo risco, y la corriente quieta 


al fondo del barranco repentino

que para el corazón y lo ensombrece, 


como gota del tiempo ya completa


que hacia Dios se desprende en su camino.




TEXTO 2. LUIS ROSALES


De lirio en oración, de espuma herida

por el paso del alba silenciosa;

de carne sin pecado en la gozosa

contemplación del niño sorprendida;

de nieve que detiene su caída

sobre la paja que al Señor desposa;

de sangre en asunción junto a la rosa

del virginal regazo desprendida;

de mirar levantado hacia la altura

como una fuente con el agua helada

donde el gozo encontró recogimiento;

de manos que juntaron su hermosura

para calmar, en la extensión nevada,

su angustia al hombre y su abandono al viento.





TEXTO 3: LUIS ROSALES


“Acción de gracias por estar a su lado” 

Gracias por abril si siento 
su creciente maravilla, 
gracias por esta sencilla
plenitud de sentimiento,
gracias porque suena el viento 
y entre los álamos reza, 
gracias si, al fin, la tristeza 
se convierte en mi destino, 
gracias, Señor, el camino 
terminará donde empieza.




TEXTO 4: BLAS DE OTERO


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.





TEXTO 5: GABRIEL CELAYA. Las cartas boca arriba


Te escribo desde un puerto,

desde una costa rota,

desde un país sin dientes, ni párpados, ni llanto.

Te escribo con sus muertos, te escribo por los vivos,

por todos los que aguantan y aún luchan duramente.

Poca alegría queda ya en esta España nuestra.

Mas ya ves, esperamos.






TEXTO 6: CAMILO JOSE CELA. La familia de Pascual Duarte

Mi madre, al revés de mi padre, no era gruesa, aunque andaba muy bien de estatura; era larga y chupada y no tenía aspecto de buena salud, sino que, por el contrario, tenía la tez cetrina y las mejillas hondas y toda la presencia o de estar tísica o de no andarle muy lejos; era también desabrida y violenta, tenía un humor que se daba a todos los diablos y un lenguaje en la boca que Dios le haya perdonado, porque blasfemaba las peores cosas a cada momento y por los más débiles motivos. Vestía siempre de luto y era poco amiga del agua, tan poco que si he de decir la verdad, en todos los años de su vida que yo conocí, no la vi lavarse más que en una ocasión en que mi padre la llamó borracha y ella quiso como demostrarle que no le daba miedo el agua.




TEXTO 7: MIGUEL DELIBES. Las ratas


- Si el día de mañana queda algo de mi gestión al frente de la provincia, cosa que no es fácil, será el haber resuelto el problema de las cuevas. Tú volaste tres en tu término, Justo, ya lo sé; pero no se trata de eso ahora. Queda una cueva y mientras yo no pueda decirle al Ministro:”Señor Ministro, no queda una sola cueva en mi provincia” es como si no hubieras hecho nada. Me comprendes, ¿no es verdad?

Justito asintió. Parecía un escolar sufriendo la reprimenda del maestro. Fito Solórzano, el Jefe, dijo de pronto:

- Un hombre que vive en una cueva y no dispone de veinte duros para casa viene a ser un vagabundo, ¿no? Tráemele, y le encierro en el Refugio de Indigentes sin más contemplaciones.

- Aguarda, Jefe. Ese hombre no pordiosea. Tiene su oficio.

- ¿Qué hace?

- Caza ratas.

- ¿Es eso un oficio? ¿Para qué quiere las ratas?

- Las vende.

- ¿Y quién compra ratas en tu pueblo?

- La gente. Se las come.

jueves, 18 de mayo de 2017

TEXTOS TEATRO POSGUERRA

Realiza un comentario de los siguientes textos teatrales:


TEXTO 1

FERNANDO. —Siéntate, Mariana. Es preciso que tengamos una explicación larga y detallada. Pero comencemos por el principio. (Ella se sienta al lado.)
MARIANA. — ¿Y cuál es el principio?
FERNANDO. —Mi vida, antes de conocerte.
MARIANA. —Entonces es un principio largo, porque mi sensación íntima es la de conocerte desde siempre; pero la realidad verdadera es que hace tres meses aún no te conocía.
FERNANDO. —Yo te conocía desde mucho antes…
MARIANA. — ¿Tú?
FERNANDO. — (Acabando la frase.) … aunque no te había visto jamás.
MARIANA. — ¿Eh?
FERNANDO. —Por eso el día que te vi por vez primera creí no poder resistir la impresión. ¡Existías! Existías en la Tierra: no eras una alucinación ni un sueño… Yo llevaba mucho tiempo adorándote, y eso que no te suponía existencia real; te adoraba como a una sombra y me preguntaba mil veces cuál era tu misterio y tu secreto. Y he aquí que un día cualquiera, del modo más simple, como ocurre siempre lo más extraordinario, te encuentro y compruebo que existes de veras en el mundo: que puedo adorarte en ti misma. ¡Y que puedo también descifrar el secreto y el misterio que te envuelve! Cuando te hablé la primera vez lo hice como un insensato… No sé lo que te dije…
MARIANA. — (Sonriendo.) Yo tampoco…
FERNANDO. —Que hicieras, por Dios, un esfuerzo para comprenderme. Que no me confundieses con un galanteador vulgar.
MARIANA. — (Sonriendo.) Sí; algo así…
FERNANDO. —Debía de parecer un loco. No me explico cómo no huiste de mí…


TEXTO 2
Zapo. Bueno, ¿y qué hacemos ahora con el prisionero?
Sra. Tepán. Lo podemos invitar a comer. ¿Te parece?
Sr. Tepán. Por mí no hay inconveniente Zapo, a Zepo. ¿Qué? ¿Quiere comer con nosotros?
 Zepo. Pues…
Sr. Tepán. Hemos traído un buen tintorro
Zepo. Si es así, bueno.
Sr. Tepán. Usted haga como si estuviera en casa. Pídanos lo que quiera.
Zepo. Bueno
Sr. Tepán. ¿Qué? ¿Y usted, ha matado a muchos?
Zepo. ¿Cuándo?
Sr. Tepán. Pues estos días.
Zepo. ¿Dónde? Sr.
Tepán. Pues en esto de la guerra.
Zepo. No mucho. He matado poco. Casi nada.
Sr. Tepán. ¿Qué es lo que ha matado más, caballos enemigos o soldados?
Zepo. No, caballos no. No hay caballos.
Sr. Tepán. ¿Y soldados? Zepo. A lo mejor.
Sr. Tepán. ¿A lo mejor? ¿Es que no está seguro?
Zepo. Sí, es que disparo sin mirar. (Pausa). De todas formas, disparo muy poco. Y cada vez que disparo, rezo un Avemaría por el tío que he matado.
Sr. Tepán. ¿Un Avemaría? Yo creí que rezaría un Padrenuestro.
Zepo. No. Siempre un Avemaría. (Pausa). Es más corto.
Sr. Tepán. Ánimo, hombre. Hay que tener más valor.
Sra. Tepán, a Zepo. Si quiere usted, le soltamos las ligaduras.
Zepo. No, déjelo, no tiene importancia.
Sr. Tepán. No vaya usted ahora a andar con vergüenza con nosotros. Si quiere que le soltemos las ligaduras, díganoslo.
Sra. Tepán. Usted póngase lo más cómodo que pueda.
Zepo. Bueno, si se ponen así, suéltenme las ligaduras. Pero sólo se lo digo por darles gusto.


domingo, 30 de abril de 2017

POEMA CERNUDA

Este es el siguiente poema que vamos a comentar. Analizadlo porque lo vamos a comentar en clase:


PEREGRINO

¿Volver? Vuelva el que tenga,

tras largos años, tras un largo viaje,

consciencia del camino y la codicia

de su tierra, su casa, sus amigos.

Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,

sino seguir libre adelante,

disponible por siempre, mozo o viejo,

sin hijo que te busque, como a Ulises,

sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto.



Luis Cernuda




viernes, 24 de marzo de 2017

Aquí tenéis los primeros textos de los que os iré subiendo para que vayáis practicando el comentario.

Serán de autores y temática variados, para que trabajéis un poco de todo.

Cada texto tendrá unas breves orientaciones y os aconsejo que los enseñéis para corregirlo y para subir nota.

En este caso, se trata de textos de VANGUARDIA, puesto que ha sido el último periodo literario que hemos visto y nos sirve para enlazar con el siguiente que veremos: la GENERACIÓN DEL 27.



TEXTO 1. Textos dadaístas

Para hacer un poema dadaísta de Tristan TZARA

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Un ejemplo: cuando los perros atraviesan el aire en un diamante como las ideas y el apéndice de la meninge señala la hora de despertar programa (el título es mío) premios son ayer conviniendo en seguida cuadros / apreciar el sueño época de los ojos / pomposamente que recitar el evangelio género se oscurece / grupo el apoteosis imaginar dice él fatalidad poder de los colores / talló perchas alelado la realidad un encanto / espectador todos al esfuerzo de la ya no es 10 a 12 / durante divagación caracoleos desciende presión / volver de locos uno tras otro sillas sobre un monstruosa aplastando el escenario / celebrar pero sus 160 adeptos en paso en los puestos en mi nacrado / fastuoso de tierra plátanos sostuvo esclarecerse / júbilo demandar reunidos casi / de ha la uno tanto que le invocaba de las visiones / de los canta ésta ríe / sale situación desaparece describe aquella 25 danza salve / disimulé todo de no es fue / magnífica la ascensión tiene la banda mejor luz cuya suntuosidad escena me music-hall / reaparece siguiendo instante se agitar vivir / negocios que no prestaba / manera palabras vienen esa gente





Poema dadaísta de Pedro Salinas

La niña llama a su padre:
"Tatá, dadá".
La niña llama a su madre:
"Tatá, dadá".
Al ver las sopas, la niña dijo:
"Tatá, dadá".
Igual al ir en tren,
cuando vio la verde montaña
y el fino mar.
"Todo lo confunde", dijo
su madre. Y era verdad.
Porque cuando yo la oía
decir: "Tatá, dadá",
veía la bola del mundo
rodar, rodar,
el mundo todo una bola,
y en ella papá, mamá,
el mar, las montañas, todo
hecho una bola confusa;
el mundo: "Tatá, dadá".




TEXTO 2: Texto creacionista de Gerardo Diego 

¿No os parece, hermanos,
que hemos vivido muchos años en el sábado?
Descansábamos
porque Dios nos lo daba todo hecho.
Y no hacíamos nada, porque el mundo
mejor que Dios lo hizo...

Hermanos, superemos la pereza.
Modelemos, creemos nuestro lunes,
nuestro martes y miércoles,
nuestro jueves y viernes...

Hagamos nuestro Génesis.
Con los tablones rotos,
con los mismos ladrillos,
con las derruídas piedras,
levantemos de nuevo nuestros mundos.

La página está en blanco:
«En el principio era...»



TEXTO 3: Texto surrealista

La Aurora de Federico García Lorca

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza
posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencias sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.





ORIENTACIONES GENERALES:

Recuerda los pasos que hemos estudiado en clase que debemos dar para hacer bien el comentario:

1. No comenzar el comentario hasta no haber entendido correcta y completamente el contenido del texto.

2. Localizar brevemente el texto en su contexto literario e histórico.

3. A continuación, pasa a analizar detalladamente el contenido del texto. Debes prestar atención a aspectos como:

- Tema y argumento.
- Estructura.
- Análisis formal de cada plano de estudio del texto (plano fónico, morfosintáctico y léxico-semántico), en relación con las características de adecuación, coherencia y cohesión. Recuerda que dependiendo del tipo de texto al que te enfrentes, tendrán más relevancia unos aspectos u otros. Por ejemplo, el plano fónico es fundamental en un texto lírico, pero a lo mejor no es significativo en un ensayo.

4. Por último, expresa una valoración personal y un juicio crítico sobre el texto. 

domingo, 8 de enero de 2017



ACTIVIDAD SAN VALENTÍN. 4º ESO



Se aproxima la celebración del Día de San Valentín. Este curso vamos a entregar un poema de temática amorosa junto con el clavel que vendáis.

Para ello, tenemos que llevar a cabo la siguiente tarea:

- Cada uno de vosotros va a elaborar unos cinco corazones como los que tenéis a continuación. 
Yo os haré entrega de los papeles necesarios. Elegiremos folios de color rosa o rojo, preferentemente, para poder escribir en él con facilidad.

- Cuando tengamos el folio recortado con forma de corazón, debemos escribir en él (con buena letra y mejor caligrafía) un poema de temática amorosa. El poema puede estar escrito en castellano, inglés, francés, portugués, etc. Debéis indicar quién es el autor.




- Una vez que tengamos el poema copiado, procedemos a doblar el corazón tal y como se indica en la imagen. El día que entreguéis los claveles, se hará entrega de uno de los poemas para cada destinatario.

Como siempre, contáis con mi ayuda para llevar a cabo el proceso.

Poemas de tema amoroso podéis encontrar en las siguientes páginas web:

- www.poemasdeamor.org

- www.poemas-del-alma.com

- También podéis echar un vistazo en la Biblioteca o en vuestro propio libro de texto.

- Incluso... ¡escribir vosotros mismos un poema con temática amorosa!


Empezad haciendo los corazones en cuanto os reparta los folios.
Debéis tenerlos para el día 20 de enero, que iremos a la Biblioteca para empezar a copiar los poemas.

viernes, 23 de diciembre de 2016

ACTIVIDADES 4º ESO

Aquí os pongo las tareas que debéis realizar estas vacaciones:


- Terminar de analizar sintácticamente y clasificar las oraciones que os pedí ayer en clase.

- Enviarme a mi correo una fotografía de aquello que os haya sugerido alguna figura retórica.
Como ayuda, os recuerdo alguna de las que creo que os pueden resultar más sencillas, pero vale cualquiera:

Pleonasmo         Enumeración           Paralelismo          Antítesis                  
Metáfora              Epanadiplosis         Sinestesia              Anáfora
Hipérbole          Personificación        Concatenación       Quiasmo      


Recordad que si no las encontráis a pie de calle, podéis fotografiar algún anuncio publicitario, alguna imagen en una revista, periódico, etc., que la contenga. Con vuestras fotografías y una ficha que explique la figura retórica que habéis localizado en ella, haremos una exposición para toda la comunidad educativa en la Biblioteca. Así que esmeraos. ;)

Si no recordáis en qué consistía alguna de estas figuras o tenéis dudas de si vale alguna de vuestras fotos, obviamente me preguntáis. Tenéis dos opciones: a través de un correo electrónico o como un comentario a esta entrada del Blog.


- Leed detenidamente el siguiente texto y responde a las cuestiones que se te plantean sobre él:

C mayúscula


En todas las lenguas suele haber letras homófonas, es decir, letras que aun siendo diferentes se pronuncian igual, y letras cuyo sonido varía en determinados casos. En español son letras que se pronuncian igual –o que casi todo el mundo las pronuncia igual, lo que viene a ser lo mismo– la b y la v. También suenan igual, aunque sólo a veces, la g y la j, ya que la g cambia de sonido según sea la vocal que le sigue. La única letra que se encuentra a la vez en todos esos casos y que suena por lo menos de tres maneras distintas es la c. Homófona respecto a la k y la q en algunas ocasiones, y a la z en otras, llegó incluso a desdoblarse y ganar la consideración de letra independiente en su sonido ch.

La c interdental, esto es, cuando suena como una z, es una letra casi tan española como la ñ, aunque no se suela reparar en ello. Ninguna de nuestras lenguas vecinas ni consanguíneas cuenta con semejante sonido. Y los ingleses, para obtenerlo, recurren a su th, que en la mayor parte de los casos suena de forma parecida.

Como si su rara y seductora delicadeza la hiciera débil, esa c es una de las letras de nuestro alfabeto más hostigadas dentro y fuera de España. Acaso el perder tantas batallas le haga perder al fin la guerra y acabe siendo pronunciada por casi todos como una vulgar s, lo que sería una pésima noticia para la z. Pero así es la lengua, cualquier lengua, algo en constante evolución, imposible de fijar de una vez para siempre.(...)

En cuanto a la c de sonido fuerte, los embates que soporta son menores. Aunque, si los soporta, es que existen. Esa k de las pintadas y los grafismos que tanto “mola” o tanto “se sale”, como suelen decir quienes las trazan. Una moda –acaso sólo eso– que no afecta únicamente al español. Pero creo que no hay motivo de preocupación: la c de sonido fuerte goza en nuestra lengua de una excelente salud.

Luis Goytisolo, “C mayúscula”, en Al pie de la letra, Salamanca, Ed. Varona, 2001.



1. Resume brevemente el contenido del texto (máximo diez líneas).


2. Expresa tu opinión personal sobre el contenido del texto: ¿Te parece que realmente las variantes libres


de los hablantes son ataques contra la lengua? Razona tu respuesta e intenta extenderte.


3. Clasifica las siguientes palabras, según los grupos de léxico que existen: homófonas, interdental, preocupación, desdoblarse, grafismos.



¡¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!!